Cómo puede usted ayudar a cumplir la Gran Comisión

El mayor reto | Una visión por el mundo | Una estrategia global
 Su "estrategia personal"  | Usted puede ayudar a cambiar el mundo 

Usted puede ayudar a cambiar el mundo

En este período cambiante y caótico de la historia, los cristianos sinceros y reflexivos no pueden estar satisfechos en seguir como hasta ahora.

El Dr. James Stewart, de Escocia, uno de los más famosos eruditos del Nuevo Testamento de nuestro tiempo, dijo, "si nosotros pudiéramos demostrar al mundo que estar compromedtidos con Cristo no es algo aburrido ni monótono, sino la aventura humana más emocionante que el espíritu humano puede experimentar..."

Esta declaración ha tenido un impacto profundo en mi vida y en mi ministerio desde que la leí en 1947. Creo que millones de cristianos, al igual que nosotros, están descubriendo la importancia de estar dedicados a los asuntos de nuestro Padre Celestial. Conforme observo la obra de Dios en las vidas de hombres y mujeres alrededor del mundo, a través de muchos grupos movimientos, estoy convencido que el avivamiento más grande desde el Pentecostés ya ha comenzado.

Hace algún tiempo visité Roma. Una noche estaba sentado en el Foro Romano, y presencié la representación, por medio de la luz y el sonido, del drama del Antiguo Imperio Romano.

El foro vibraba de historia y dramatismo, y yo me sentía cautivado mientras escuchaba. Casi por mil años, Roma gobernó el mundo. En ese mismo foro habían estado los generales victoriosos para recibir sus laureles. Allí mismo los senadores se reunían para crear las leyes que gobernaban el Imperio. Allí había sido asesinado Julio César. Esa tarde había visitado un oscuro y sucio calabozo - cruzando la calle, justo al frente del foro, donde se cree que el apóstol Pablo, prisionero por causa de su fe, había pasado los últimos meses de su vida hasta su martirio. Si hubiera estado viviendo en esos días, y hubiera visitado a Pablo en ese calabozo, no habría quedado tan bien impresionado con este "esclavo de Cristo", como con muchos de los líderes de Roma. Pablo probablemente no era ni una figura militar, ni un orador elocuente según su propia declaración; pero era un hombre con una mente brillante, un corazón encendido y una pluma ungida - un hombre que había undio su vida con el Cristo resucitado. El era un escogido y un ungido de Dios. El compartió la visión y la carga de Cristo por el mundo, y estaba comprometido al cumplimiento de la Gran Comisión.

Lo que Dios hizo en esa celda llegó a tener mucho más significado para el bien estar del género humano que cualquier cosa que hubiera pasado en el Foro Romano. Dios tomó una vida rendida a El y la usó para ayudar a cambiar el curso de la historia. Actualmente millones de cristianos adoran a nuestro Señor Jesucristo, en gran parte, debido a lo que Dios hizo por medio de este apóstol abnegado y "esclavo" de Jesucristo.

Así como Dios ha usado a Pablo y a millones de otros como él a través de los siglos, está buscando hombres y mujeres en nuestro tiempo, por medio de los cuales El pueda realizar poderosas hazañas para Su reino.

Jesús dijo, "Id...haced discípulos a todas las naciones." Para hacer discípulos, usted debe también ser un discípulo. La persona comprometida con Cristo, quien entiende cómo caminar en la llenura del Espíritu Santo, ayudará a producir esa misma clase de cristianos.

Jesús dice, "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame". Jesús también dijo, "Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo".

Para algunos, tal llamado al discipulado puede sonar demasiado difícil. Tal vez ese mismo pensamiento estaba en la mente de Pedro cuando él le dijo a Jesús, "He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido." Y Jesús contestó, "De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del Evangelio, que o reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones, y en el siglo venidero la vida eterna".

El cumplimiento de esta promesa se ha podido ver en las vidas de todos los que buscan primero a Cristo y su reino a través de los tiempos - no siempre en cosas materiales, por supuesto, sino en recompensas mucho más significativas y enriquecedoras.

Yo nunca olvidaré la preocupación de mi esposa Vonette cuando le expliqué, en el momento en que le propuse matrimonio que, aunque yo la amaba profundamente, amaba más a Cristo de lo que la amaba a ella, y que El siempre ocuparía el primer lugar en mi vida y en nuestro hogar.

Aunque en ese tiempo, ella no entendía aquella actitud tan "fanática" de parte mía, posteriormente rindió su vida a Cristo y ahora dice conmigo, "Cristo ocupa también el primer lugar en mi vida."

Debido a nuestro compromiso y amor por El, nos amamos mutuamente y somos más considerados el uno con el otro. Verdaderamente Cristo ha enriquecido nuestras vidas y nuestro ministerio mucho más de lo que nosotros habríamos soñado. Decimos junto al famoso estadista misionero C.T. Studd, "Si Cristo es Dios y murió por mí, no hay nada demasiado grande que yo pueda hacer por El."

Usted y yo tenemos el privilegio de ser parte del movimiento más significativo de todos los siglos, para cambiar el mundo: el movimiento para ayudar a cumplir la Gran Comisión de nuestro Señor Jesucristo en esta generación. ¿Rendirá hoy su vida completamente y sin reservas a Cristo, y se dispondrá a obedecer el mandato de nuestro Señor? Tal vez signifique sacrificio, quizás hasta el martirio. Pero, ¿puede pensar en un líder más grande a quien seguir que al Señor Jesucristo? Habrá una causa más grande que la Suya, a la que Ud. se pueda entregar? Usted deberá ayudar en el cumplimiento de la Gran Comisión en esta generación, como una expresión de amor y gratitud a Cristo, por lo que El ha hecho y como un acto de obediencia a Su mandato.

Si desea comprometerse en ayudar a cumplir Su mandato, haga suya siguiente oración:

Amado Padre celestial, me pongo a la disposición Tuya para que hagas conmigo lo que desees. Rindo mi vida completa e irrevocablemente al señorío de Jesucristo. Deseo ser un hombre (mujer) de Dios por medio del cual Tú puedas traer Tu mensaje de amor y perdón en Cristo, a todos los hombres en todas partes.

Te invito a limpiarme, a capacitarme, a guiarme, a inspirarme, a enseñarme, y a permitirme hacer sólo aquéllo que honre y glorifique grandemente Tu nombre.

Permíteme por medio de Tu Espíritu Santo contribuir con el máximo de mi tiempo, talento y tesoro para el cumplimiento de la Gran Comisión en mi tiempo. Te pido esto en el maravilloso nombre del Señor Jesús. Amén."

Si usted hizo esta oración, ha hecho su compromiso con Jesucristo. A través de la dedicación de su tiempo, talento y tesoro, usted ayudará a cumplir la Gran Comisión de nuestro Señor en esta generación. Recuerde, por medio del poder de Jesucristo en usted y mediante la capacitación del Espíritu Santo, usted estará ayudando a cambiar el mundo.

Recuerde, Cómo puede usted ayudar a cumplir la gran comisión es un "Concepto Transferible". Usted puede dominarlos leyéndolo seis veces, y luego pasarlo a otros tal como nos lo ordena el Señor Jesucristo en San Mateo 28:20: "Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado." El Apóstol Pablo nos amina a nosotros a hacer lo mismo: "Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros."

Nombre:  

Correo: 

 


PRECEDENTE PÁGINA | HOGAR