Ser lleno del Espíritu Santo es ser lleno de Cristo mismo. El Espíritu Santo vino a glorificar a Cristo. Por lo tanto, si yo estoy lleno del Espíritu, significa que estoy permaneciendo en Cristo. Significa también que estoy caminando en la luz como El está en la luz y la sangre de Jesucristo me limpia y me mantiene limpio de todo pecado.
Estoy controlado por Cristo porque las palabras "ser lleno" significan "ser controlado" también. Si yo soy controlado, pero no como una máquina sino como una persona dirigida y dinamizadad por el Espíritu Santo - el Señor Jesús podrá moverse con entera libertad mediante mi cuerpo, y vivir su vida resucitada en y a través de mí.
Este hecho maravilloso de que Cristo viva en usted y exprese su amor a través suyo es una de las más importantes verdades en la Palabra de Dios. Las normas de la vida cristiana son tan elevadas e imposibles de alcanzar, que de acuerdo a la Palabra de Dios, sólo una persona ha podido cumplirlas. Esa persona es Jesucristo. Ahora bien, mediante su preciosa presencia morando en cada vida, El desea capacitarnos y capacitar a todos los que confían en El, para que puedan vivir esa misma vida sobrenatural.
Si usted está dispuesto a que Jesucristo viva su vida resucitada en y a través suyo, podrá experimentar así mismo el fruto espiritual, lo cual incluye el ganar almas, con tanta naturalidad como una vid saludable produce uvas en abundancia.
Jesús dijo, "En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos." Usted puede ser un gran predicador, un erudito bíblico, un diácono o un consejero, puede asisitir a las reuniones de la iglesia diariamente, vivir una vida limpia y moral, memorizar cientos de versículos de la Biblia, dirigir el coro de una iglesia, o enseñar en la Escuela Dominical, pero si usted no lleva fruto hablándole de Cristo a otros, entonces no está lleno y controlado por el Espíritu Santo, conforme a la Palabra de Dios.
Algunas personas dicen, "Yo tesifico de Cristo viviendo una correcta," pero no es suficiente vivir una vida correcta. Muchos que no son cristianos viven vidas morales, éticas y correctas. Pero según el Señor Jesús, la única manera de mostrar que usted verdaderamente lo sigue, es produciendo fruto, el cual incluye el presentar a otros a nuestro Salvador, así como también vivir vidas santas. Sin embargo, la única manera de producir fruto es a través del poder del Espíritu Santo.
Hace algunos años le pregunté a uno de los más grandes teólogos de nuestro tiempo, decano de un seminario teológico famoso, si creía que una persona podía estar llena del Espíritu Santo sin testificar de Cristo como una manera de vivir. Su respuesta fue un rotundo "¡No!".
¿En qué se basó para hacer tal afirmación? La respuesta es lógica. Nuestro Salvador vino a "buscar y a salvar lo que se había perdido," y El ha "escogido y ordenado" que usted comparta las Buenas Nuevas de Su amor y perdón con todas las personas por todas partes. No testificar de Cristo con sus labios o fallar en hablar de El por medio de una vida santa, es desobediencia a Su mandamiento. El cristiano desobediente no puede esperar en ninguno de estos casos que Dios controle y capacite su vida, ni puede experimentar la realidad de la presencia y bendición de Dios.
Un estudiante muy desanimado vino a mí buscando consejo después de una de mis conferencias. Por varios meses había dedicado por lo menos tres horas diarias para leer su Biblia, para orar y compartir su fe con otros. Sin embargo, nunca había guiado a alguien a Cristo. Luego de conversar por unos momentos, su problema se hizo evidente - él no estaba controlado y capacitado por el Espíritu Santo a pesar de que quería estarlo.
Oramos juntos, y por fe él apropió el poder del Espíritu Santo en base a la autoridad de la Palabra de Dios. Su vida fue absolutamente transformada. Ese día tan importante tuvo también su primera experiencia en guiar a una persona a Cristo. El día siguiente condujo aun a otra persona a Cristo y dos días después a otra. Desde entonces, ha presentado a nuestro Señor a cientos, quizá miles de personas.
Cuando usted está lleno del Espíritu, no solamente recibe poder sobrenatural para testificar, sino que su personalidad comienza también a cambiar. Conforme usted continúa caminando en el control y el poder del Espíritu Santo, el fruto del Espíritu será cada vez más evidente en su vida.
En Gálatas 5:22,23, Pablo explica que cuando el Espíritu Santo rige nuestras vidas, produce en nosotros amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.
La relación del cristiano con el Espíritu Santo es crítica y progresiva: Crítica, porque uno aprende que la vida cristiana es una vida de fe, más bien que una vida de buenas obras. Es una vida independiente de los estados emocionales ("mas el justo por la fe vivirá"); progresiva, porque conforme uno aprende a caminar consistentemente en el poder y control del Espíritu Santo, se hará evidente el fruto del Espíritu en su vida.
Aquí es conveniente una palabra de advertencia. No busque una experiencia emocional o mística. No dependa de impresiones emotivas. La Palabra de Dios debe ser la base de su crecimiento espiritual. Hay un paralelo interesante entre Efesios 5:18, que insta a estar constante y continuamente dirigidos y capacitados por el Espíritu Santo y Colosenses 3:16, que nos insta a que "La palabra de Cristo more en abundancia en nosotros."
El resultado final de permitir que la Palabra de Dios habite en usted y de ser lleno y controlado por el Espíritu Santo, será que usted hablará más del Señor con Salmos e himnos de alabanza, llenando su corazón de música para el Señor. Es muy importante reconocer la importancia del equilibrio entre la Palabra de Dios y el ministerio del Espíritu de Dios. La Palabra de Dios parecería incomprensible para nosotros y tendría muy poco significado sin la iluminación del Espíritu Santo. A su vez, el Espíritu Santo estaría imposibilitado de hablarnos claramente y de conducirnos a la verdad capaz de transformar nuestras vidas, fuera de la Palabra de Dios.
Cuando el énfasis en el ministerio del Espíritu Santo y la Palabra de Dios está en equilibrio apropiado en su vida, el resultado es una vida fructífera y de poder en la que nuestro Salvador el Señor Jesucristo, es honrado y glorificado de forma maravillosa. Conforme usted continúe permitiendo que el Espíritu Santo lo controle y capacite, y mientras medite en la Palabra de Dios, guardándola en su corazón, su vida expresará más y más la belleza de Cristo y el fruto del Espíritu que Pablo enumera en Gálatas 5:22,23. Estos atributos de nuestro Señor Jesús, junto con una evangelización fructífera, indican que el Señor está viviendo realmente Su vida en y a través de usted.
Ser lleno del Espíritu Santo da como resultado una vida abundante y gozosa. Jesús de Nazaret en una oportunidad exclamó a las multitudes, "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva." San Juan, el evangelista añade, "Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en El."