El Espíritu Santo vino a glorificar a Cristo y guiar a los creyentes a toda verdad. En la víspera de su crucifixión, mientras estaba todavía en el Aposento Alto, el Señor Jesús les dijo a sus discípulos, "Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que os he dicho."
El Espíritu Santo vino para que usted conozca a Cristo a través de un nuevo nacimiento y para darle el poder para vivir y compartir la vida abundante que Jesús prometió a todos los que confían en El y le obedecen.
El Espíritu Santo inspiró a hombres santos de la antiguedad a escribir la Biblia. Conforme usted la lee, El le revela Su verdad. A menudo leo pasajes de las Sagradas Escrituras que he leído muchas veces antes y, repentinamente, en el momento que necesito una verdad en particular, un pasaje específico como que cobra vida para mí. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo hace relevante y significativa la Palabra de Dios, cuando yo lo necesito. La Biblia es un libro vivo inspirado por el Espíritu Santo, y sólo los cristianos que son llenos de ese Espíritu pueden entender el significado verdadero de la Palabra de Dios.
Cuando hago oración - excepto en el caso de la oración de confesión - no puedo esperar que Dios me conteste a menos que yo esté caminando en el Espíritu. Puedo testificar de Cristo, pero nadie responderá a menos que yo esté controlado y capacitado por el Espíritu Santo.
No puedo vivir una vida santa, sin la ayuda del Espíritu porque "el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre y templanza."
Un ministro cristiano, amigo mío, me dijo, "No me gusta que se hable tanto del Espíritu Santo. Yo quiero hablar acerca de Cristo." Le recordé cuál fue la razón por la que vino el Espíritu Santo - para exaltar y glorificar a Cristo.
Es imposible aún conocer a Cristo, sin el ministerio regenerador del Espíritu. Fue el mismo Jesús de Nazaret quien dijo, "El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios." Es imposible que usted llegue a ser cristiano, que comprenda la Biblia y otras verdades espirituales, que ore, que viva una vida santa, que testifique o haga cualquier cosa para el Señor Jesús, sin la persona del Espíritu Santo.