Experimentando la aventura
Hoy día, mi esposa Vonette y yo estamos más entusiasmados con nuestro Señor y con el privilegio de servirle, que cuando hicimos el compromiso muy especial de ponerlo a El primero en nuestras vidas, hace aproximadamente cuarenta años. En la primavera de 1951, cuando cursaba mi último año en el Seminario Teológico Fuller, era diácono en la Primera Iglesia Presbiteriana de Hollywood, y atendía mis propios negocios, nos dimos cuenta que vivir para Cristo y servirle era nuestra mejor meta en la vida. Decidimos entonces firmar "un contrato" con nuestro Señor Jesucristo en el que nosotros le rendiamos nuestras vidas y todas nuestra posesiones materiales, incluyendo el acto de dar de nuestro dinero.
Como resultado, Vonette y yo actualmente poseemos muy pocos bienes de este mundo. Somos misioneros de nuestro Señor, y como cualquier otro coordinador de la Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo, confiamos cada día en Dios para la provisión de nuestras necesidades financieras, mediante los santos a quienes El guía para invertir en nosotros y en trabajo dedicado a El. Aunque nosotros rara vez tenemos más de lo que necesitamos para suplir nuestras necesidades por unos pocos días o semanas a la vez, siempre nos hemos gozado con las bendiciones de Dios que El ha prometido a todos los que le confían y obedecen. Preferimos confiar en El para suplir nuestras necesidades que en todas las instituciones financieras del mundo juntas.
En la actualidad, Vonette y yo estamos embarcados en una de las aventuras más emocionantes de nuestras vidas en relación al dar. Esto comenzó en 1946 cuando oí al Dr. Oswald Smith desafiando aproximadamente a mil universitarios jóvenes y solteros, que asistían a una capacitación estudiantil en Forrest Home, a comprometer sus vidas para ayudar a cumplir la Gran Comisión. El nos pidió a cada uno de nosotros que colocáramos nuestro nombre sobre un país y lo declaráramos para nuestro Señor por medio de la oración y de la ayuda económica según Dios nos guiara y si era necesario, aun dando nuestras vidas para ayudar a alcanzar ese país para Cristo. Yo puse mi nombre sobre la Unión Soviética y comencé a orar para que Dios hiciera una obra grande y poderosa en ese país.
Cuando Vonette y yo nos casamos, ella se unió a mi oración por la Unión Soviética. En los últimos años nuestros coordinadores y nosotros hemos ministrado al pueblo Soviético con resultados maravillosos. Hemos ayudado a capacitar a miles de pastores y laicos en varias repúblicas de lo que fuera la Unión Soviética.
Hace unos cuantos meses, un líder cristiano de Rusia visitó nuestra oficina central y pidió comenzar un "Centro de Capacitación Vida Nueva" en Moscú. Poco después y por una serie de circunstancias, este pensamiento cruzó repetidamente por mi mente: ¿Será posible que Dios quiera trabajar a través de mí, usando mi pensión de jubilación para ayudar así a establecer ese centro de capacitación en Rusia? Mis años de oración por el pueblo soviético y algunas visitas a esos países me han dado un amor y una carga especial por ellos. Si yo comenzara un Centro de Capacitación Vida Nueva con mi fondo de pensión, tendría una oportunidad única de ayudar a alcanzar a muchos miles de soviéticos para nuestro amado Señor Jesucristo.
No tenía idea de cuánto era el monto de mi pensión, pero el costo del establecimiento de un centro de capacitación para discipulado cristiano llegaría a costar $50.000 durante el primer año. Con gran alegría consideré esa posibilidad.
Sin embargo, primero tenía que comentarle mi idea a mi esposa, Vonette. Después de escucharme cuidadosamente todo lo que pensaba que Dios nos guiaba a hacer y después de formular algunas preguntas importantes que expresaban su preocupación, ella respondió con igual entusiasmo. Oramos juntos y estuvimos de acuerdo en confiar en la provisión del Señor para nuestros últimos años de vida.
¿Ya hizo usted su compromiso para ayudar a cumplir la Gran Comisión invirtiendo en el reino de Cristo? El está llamando a las personas a hacer compromisos radicales con sus recursos para ayudar a cumplir la Gran Comisión en nuestra generación. El guarda una bendición especial para aquellos que dan generosamente de su tiempo, talento y tesoro para Su obra.
Esto no significa que Dios lo guiará necesariamente a dar su fondo de jubilación para la causa de Cristo, como en mi caso. El quiere ser original con cada uno de nosotros. Vonette y yo sencillamente hemos respondido a Su llamado particular en nuestras vidas. Sin embargo, para alcanzar la bendición y la productividad máxima para la gloria de Dios, usted querrá obedecer Su voluntad y seguir su guianza mientras El continúa revelándole Su plan para su vida.
Yo le animo a desarrollar una estrategia personal para dar, la cual lo capacitará para invertir con sabiduría y propósito en el reino de Dios y de ese modo aumentar su productividad para Cristo. Reconozca a Dios como la fuente y el dueño de sus posesiones y prepárese para rendirle cuentas de su mayordomía. Ofrézcale sus dones al Señor Jesús como un acto de alabanza y adoración. Coloque a Dios primero en el acto de dar. Administre bien su tiempo, sus talentos y sus posesiones para traer la mayor gloria a Dios, haciendo abundantes tesoros en los cielos. Al hacer esto, usted también experimentará la maravillosa aventura de vivir por fe y de dar por fe.
Recuerde, Cómo puede usted experimentar la aventura de dar es un Concepto Transferible. Usted puede entenderlo mejor leyéndolo SEIS VECES. Después, compártalo con otros como nuestro Señor nos ordena en Mateo 28:20: "Enseñándoles que guarden todas estas cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".