¿Pero qué sucede con aquéllos que nos parecen muy difíciles? Son esas personas con las que usted no puede congeniar. Individuos cuyas actitudes lo llevan al camino errado. Yo le animo a hacer una lista de personas que a usted no le agradan y que comience a amarlos por fe. Tal vez usted mismo se colocará en la lista. ¿Ha pensado en aplicarse a sí mismo las verdades de 1 Corintios 13 por fe? Pídale a Dios que le ayude a verse como El lo ve. Usted no tiene razón para no amarse, si Su creador ya lo ha perdonado y le ha demostrado Su amor incondicional muriendo por usted.
Si Cristo está en usted, usted está completo porque Cristo mismo es el amor perfecto, la paz perfecta, la paciencia perfecta, la bondad perfecta. El es todo bondad y El está en usted. Siempre que Satanás intente atacarlo recordándole los pecados que usted ya ha confesado, o exagerando sus debilidades y defectos, pida en fe el perdón y la justicia de Dios. Agradézcale al Señor porque, según la autoridad de Su Palabra, usted no puede ser intimidado por las acusaciones de Satanás. Agradézcale a Dios que usted es Su hijo y porque sus pecados han sido perdonados. Agradézcale a Dios que Satanás no tiene control sobre usted, excepto hasta donde Dios permite. Luego, eche toda su preocupación sobre el Señor como El lo ordenó en 1 Pedro 5:7.
En la lista de las personas a las que usted amará por fe, quizás se encuentre su jefe, un compañero de trabajo, su cónyuge, sus hijos o sus padres. Ore por cada uno de ellos. Pídale al Espíritu Santo que lo llene con el amor que Cristo les tiene. Luego, intente reunirse con ellos mientras apropia el amor ilimitado, inagotable y sobrecogedor de Dios por estas personas. Espere que Dios obre a través de usted. Observe cómo El usa su sonrisa, sus palabras y su paciencia para expresar Su amor por cada persona.
Ame por fe a todos sus "enemigos", a todo el que lo haga enojar, al que lo ignore, lo moleste y lo frustre. Las personas están esperando ser amadas con el amor de Dios.
Un ama de casa, quien durante un largo y frío invierno, había visto a su familia pasar por las paperas, el sarampión, una nariz quebrada, tres nuevos dientes del bebé e innumerables dificultades, llegó al punto donde estas presiones y demandas fueron ya demasiado para ella Finalmente, de rodillas, comenzó a protestar, "¡Oh, Señor, tengo tanto que hacer!" Pero imagínese su sorpresa cuando ella misma se oyó decir, "¡Oh, Señor, tengo tanto que amar!" Usted nunca se quedará sin oportunidades para amar por fe.
Recuerde, el amor ágape es un acto de la voluntad, no sólo una emoción. Usted ama por fe. Por fe, usted puede pedir el amor de Dios paso a paso, persona tras persona.
"El fruto del espíritu es amor..". Como un fruto, el amor crece. Para producir frutos se requiere primero de una semilla, luego de una flor, luego de la polinización, luego del calor del sol y las lluvias refrescantes, e inclusive de vientos contrarios. De la misma forma en la vida diaria, su amor recibirá el calor del gozo, será mojado por lágrimas y será desparramado por los vientos de las circunstancias. Dios usa todas sus experiencias para obrar Su divina voluntad en su vida El es quien hace crecer su amor. Es un proceso continuo, siempre creciente. Como Pablo dice, "Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos..".