Cómo puede usted orar con confianza
 

Usted puede ayudar a cambiar las vidas de hombres y naciones
Respuestas a preguntas sobre oración
Cómo orar con confianza | Descubriendo la fuente de poder

Respuestas a preguntas sobre la oración
  1. ¿Qué es la oración?
  2. ¿Quién puede orar?
  3. ¿Por qué orar?
  4. ¿A quién se le debe orar?
  5. ¿Cuándo se debe orar?
  6. ¿Qué se debe incluir en una oración?


A lo largo de estos años hemos aprendido que el cristiano promedio no sabe cómo orar. Un amigo que había sido cristiano por más de cincuenta años me dijo, "Yo nunca hago oración en público, y sé muy poco acerca de la oración o sobre cómo orar". Debido a que tantos cristianos - nuevos y viejos - ignoran muchas verdades sobre la oración, me gustaría compartirle algunos principios básicos, y responder ciertas preguntas fundamentales acerca de la oración.

1. ¿Qué es la oración?
Alguien dijo, "La oración es un diálogo entre dos personas que se aman mutuamente - Dios y el hombre". Dicho en otras palabras, la oración es comunicarse con Dios. Todo cristiano tiene una línea directa de comunicación con Dios, disponible en todo tiempo. Sin embargo, la mayoría de los cristianos nunca "descuelgan el teléfono" y a menudo olvidan que la línea existe, hasta que surge una emergencia.

La oración es mucho más que palabras. Es una expresión del corazón hacia Dios. Es una experiencia, una relación, no una actividad.

Como hijo de Dios, usted está invitado a venir ante Su trono. "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios" escribe Pablo, "acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro".

Ya que usted habla en oración con el Rey de reyes y Señor de señores, el Creador del cielo y de la tierra, usted llega a Su presencia con reverencia. Pero El es también su amoroso Padre Celestial, quien lo cuida y se deleita en la comunión con usted. Por lo tanto usted puede entrar en su presencia con un corazón tranquilo y gozoso, sabiendo que Dios lo ama más de lo que cualquier otra persona lo haya podido amar o lo llegue a amar.

Para mí, la verdadera oración es sencillamente comunicarse con Dios, invitándolo a conversar con usted, así como usted conversa con El. Este concepto no es todo acerca de la oración, pero es lo básico en una oración verdadera.

2. ¿Quién puede orar?
Todos pueden orar. Sin embargo, sólo los que caminan en fe y obediencia a Cristo pueden esperar respuesta a sus oraciones. En la víspera de Su crucifixión, Jesús prometió a los suyos, "si algo pidiéreis en mi nombre, yo lo haré".

El hombre hace oración instintivamente siempre que se enfrenta a una tragedia, al sufrimiento, a la tristeza o al peligro - aunque no sea más que a dioses falsos hechos de madera y piedra, o fruto de su propia imaginación pecaminosa.

Por ello debemos advertir de un peligro muy serio. Las personas siempre asimilan el carácter moral de los objetos que adoran. Los que adoran a los dioses de la lujuria, por ejemplo, se vuelven moralmente degenerados. Los que adoran a los dioses sanguinarios, del fuego y de la guerra, se vuelven sádicos, crueles y agresivos. Los que reverencian a los dioses del materialismo, se vuelven codiciosos y egocéntricos. La oración dirigida a algo o a alguien que no sea Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, está prohibida. La Palabra de Dios declara:

Profesando ser sabios se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en la concupiscencia de sus corazones....

Pablo escribe que "sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan". Al venir a Cristo y al adorarlo, usted va siendo cambiado a Su imagen:

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Esto explica el énfasis bíblico que hay en la adoración y la oración al único Dios verdadero, justo, santo y amoroso.

De acuerdo con las Escrituras, "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos..."  El mismo Jesús dijo que era el único camino para llegar a Dios. El dijo, "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí".

¿Le parece esta afirmación demasiado exclusivista? Realmente no lo es. Jesucristo vino a morir por todas las personas del mundo. El promete descanso para todos los que estén cansados y agobiados. Muchas personas que han ignorado a Dios toda su vida, al final de ésta llegan a experimentar situaciones difíciles, pero se sienten demasiado avergonzados para acudir a El en oración. Estas personas razonan, "he ignorado a Dios toda mi vida - ahora es demasiado tarde".

No se sienta así. Dios escucha la oración de toda persona arrepentida. El nos probó Su amor enviando a Cristo a morir por nosotros cuando todavía estábamos en nuestros pecados. Nada de lo que hagamos conseguirá que Dios deje amarnos.

Sin embargo, usted aún no puede esperar que Dios responda sus oraciones, a menos que venga a El en el nombre y autoridad del Señor Jesús como su único mediador, y confiese sus pecados y le reciba como Su salvador y Señor.

Los que tienen corazones limpios pueden orar. Usted no sólo debe pedir en el nombre de Jesús, sino que también debe venir con un corazón limpio. El salmista dice, "Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad. El Señor no me habría escuchado". Por lo tanto, usted no puede esperar que Dios conteste sus oraciones si hay algún pecado sin confesar en su vida. Así como la omisión de un ingrediente en una receta de cocina puede hacer que ésta fracase, también el omitir confesar algún pecado puede hacer fracasar su oración.

Los que tienen un espíritu perdonador pueden orar. Uno de los más frecuentes impedimentos para la oración es un espíritu no perdonador. Jesús dijo, "Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas".

En la oración de nuestro Señor, las palabras "dar" y "perdonar" se presentan en el mismo contexto: "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónamos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores". Ninguna oración, excepto la oración de confesión, recibirá respuesta de Dios, a menos que provenga de un corazón perdonador y libre de amargura.

La posición tan común, "Bueno, yo perdono pero no olvido," sólo hará que sus oraciones fracasen. ¿Qué sucedería si ésa fuera la actitud de Dios? Su amor ha impulsado un maravilloso olvido por el cual Dios ha prometido dejar atrás todos sus pecados y no recordarlos jamás. Usted y yo debemos venir a Dios con un corazón perdonador si queremos recibir la herencia cristiana del poder en la oración.

Los que tienen fe pueden orar. Usted también debe tener un corazón que cree si quiere que sus oraciones sean respondidas. El mismo Señor fue quien dijo, "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra", y "yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".

También dice, "si algo pidiéreis en mi nombre, yo lo haré", y "todo lo que pidiéreis en oración, creyendo, lo recibiréis", y "conforme a vuestra fe os sea hecho".

Sin embargo, muy pocos de nosotros tomamos en serio estas palabras, y pocos nos atrevemos a pedir lo que Dios generosamente nos ha prometido.

3. ¿Por qué orar?
Usted debe orar porque Dios le ordena orar. En el Nuevo Testamento hay muchos mandatos a orar. Aquí hay algunas: Ore sin cesar.

Vele y ore. Ore con acción de gracias.Ore en el Espíritu. Ore siempre y no desmaye. Ore por todos los que están en autoridad. Ore por elocuencia. Ore por valentía.

Usted debe orar porque nuestro Señor nos ha dado ese ejemplo. Jesucristo, el mismo Hijo de Dios, era obediente en relación a la oración. Aunque Su día, desde la mañana hasta la noche, estaba repleto de fuertes presiones y responsabilidades - hablarle a las multitudes, sanar a los enfermos, reunirse personalmente con algunos, viajar y capacitar a sus discípulos - El hizo de la oración lo más importante. ¡Si Jesús era tan dependiente de la comunión con su Padre, por medio de la oración a solas con El, con mayor razón usted y yo debemos pasar más tiempo a solas con Dios!

Usted debe orar porque los discípulos y muchos otros cristianos nos han dado ese ejemplo. Las vidas de los discípulos y las biografías de los cristianos que han sido usados poderosamente por Dios a través de los siglos, nos dan un poderoso testimonio sobre la necesidad de la oración. Ellos, también, son ejemplo de obediencia al mandato de orar.

Yo no estoy sugiriendo que cada día deba pasarse largas horas en oración, aunque algunos sí son llamados a ejercer este alto privilegio. Pero usted puede "orar sin cesar" presentándole todo a Dios en oración. Aquellos que obedecen la orden de Dios de orar, son poderosamente bendecidos y grandemente usados por Dios.

Usted debe orar para tener comunión con Dios. Dios espera ansiosamente que usted se acerque a El en oración. El libro de los Proverbios nos dice: "Mas de la oración de los rectos es su gozo".

Esta realidad debería motivarlo a pasar más tiempo con nuestro Señor, porque usted desea agradarlo y deleitarlo. Mis propios hijos me ayudan a darme cuenta de la importancia de este hecho. No importa cuán ocupado esté, cuando mis hijos Zacarías y Bradley se acercan para hablar conmigo, con mucho gusto dejo todo a un lado sólo para tener comunión con ellos. Yo anhelo y procuro estar con ellos, y siempre me muestro agradecido cuando ellos quieren estar conmigo.

Un día hace muchos años, yo estaba estudiando en casa, cuando Zacarías apareció con un montón de libros y se sentó frente a mí. Aunque ninguno de nosotros habló por un rato, yo sentí el candor de su amor.

Finalmente rompí el silencio, diciéndole, "Zac, quiero que sepas cuánto significa para mí que tú vengas y te sientes al lado mío".

El contestó, "Papi, por eso vine. Yo sólo quiero estar cerca de ti".

Por primera vez en mi vida comprendí realmente cómo el gran corazón de nuestro amoroso Dios se goza en nosotros y anhela nuestra comunión.

Usted debe orar para comunicarse con Dios. El dijo, "clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces". La oración no sólo es una "puerta de escape" para salir de un problema, deleitarse a sí mismo, o lograr ciertos fines egoístas. Es su línea de comunicación con Dios. Como Su hijo, usted tiene acceso directo a Su trono. Dios le ama tanto que El mismo se puso a su disposición en todo momento. Por medio de la oración usted le habla a Dios y El le responde.

Usted debe orar para recibir alimento espiritual. Así como un niño necesita alimento para crecer físicamente, usted necesita alimento para crecer espiritualmente. Usted puede dejar de comer un día y no sentirá ningún efecto, pero si deja de comer por una semana, comenzará a sentirse débil y enfermo. Lo mismo sucede con su vida espiritual. Puede pasar un día sin nutrirse de la Palabra de Dios o sin orar, sin que se vea ningún resultado aparente, pero si continúa con esta práctica, se verá desnutrido y perderá la fortaleza para vivir una vida victoriosa, y carecerá del valor necesario para dar un testimonio dinámico para Cristo.

Usted debe orar para obtener resultados. La oración sincera y que se basa en la Biblia, cambia las cosas. También cambia a los que oran para que Dios tenga la libertad de revelarles Su voluntad. La oración también libera el gran poder de Dios para cambiar el curso de la naturaleza, a las personas y a las naciones. Las oraciones fieles de cristianos consagrados, llenos del Espíritu Santo, han comprobado esto muchas veces.

Los edificios ubicados en Arrowhead Springs, California, lugar de nuestra primera oficina internacional, incluyendo la casa donde vivíamos mi esposa Vonette y yo, estuvieron muy cerca de ser devorados por las llamas durante un terrible incendio ocurrido hace algunos años. Siete de los edificios fueron destruidos.

Después de evacuar a las personas, un grupo de nuestros obreros que permanecieron luchando contra el fuego, oraron con gran ahínco durante toda una hora de la tarde para que Dios cambiara los vientos de más de 120 Kms. por hora en la dirección opuesta a los edificios. Precisamente, mientras ellos estaban orando, uno de los bomberos observó una bandera que ondeaba violentamente movida por el viento. Repentinamente, la bandera comenzó a darse vuelta y en cuestión de segundos estaba moviéndose en la dirección opuesta. Todos ellos fueron testigos de lo que Dios había hecho ante sus propios ojos.

Un mensaje urgente nos había llegado a Vonette y a mí en esa hora diciendo que las llamas habían envuelto todo el terreno de nuestra base de operaciones, incluyendo nuestra casa. Nosotros también nos arrodillamos y comenzamos a orar para que Dios cambiara la dirección de los vientos.

Aquellos que estaban luchando para controlar el fuego informaron que el calor y el humo se hicieron tan intensos, que hasta tenían que acostarse en el suelo para poder respirar, mientras lanzaban agua sobre los edificios. Luego de aproximadamente una hora, llegaron al punto de tener que abandonar nuestra casa a las llamas que ya la estaban rodeando por los tres costados - cuando de pronto los vientos milagrosamente cambiaron de dirección y se llevaron las llamas hacia otro lado. Podría relatarle muchas otras repuestas dramáticas a la oración como ésta. Sí, orar verdaderamente cambia las cosas.

Usted debe orar para ser un testigo fructífero de Cristo. En el orden divino, lo primero es hablarle a Dios acerca de los hombres y luego hablarle a los hombres acerca de Dios. Testificar sencillamente es reunir los resultados de la oración, la oración del que habla de Cristo y las oraciones de otros. Yo estoy convencido que el factor más importante en mi conversión al cristianismo fueron las oraciones de mi santa madre.  

4. ¿A quién se le debe orar?
Usted debe orar al Padre en el nombre del Señor Jesucristo a través del ministerio del Espíritu Santo. Jesús dice:

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Sus oraciones son validadas por Jesucristo e interpretadas a Dios el padre por el Espíritu Santo. Pero como Dios es un Dios manifestado en tres personas, es perfectamente aceptable orar a Jesús o al Espíritu Santo. No hay celos entre las tres personas de la Trinidad. Pero el modelo bíblico que Jesús enseñó está dirigido al Padre.

Es estimulante y muy importante saber que cuando está orando, el Señor Jesús y el Espíritu Santo están intercediendo por usted. Pablo dice en Romanos 8:34, "Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros". Antes, en Romanos 8 Pablo escribe, "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles".

5. ¿Cuándo se debe orar?
En cierto sentido hago oración sin cesar, y hablo son Dios cientos de veces al día acerca de todo. Yo comienzo mi día de rodillas en oración, adorando y alabando a nuestro Creador, el misericordioso Dios y Padre amoroso. Reconozco a Jesucristo como mi Señor y Maestro. Por fe, como un acto de la voluntad, me apropio de la plenitud del Espíritu Santo. Pido sabiduría en relación con las numerosas decisiones que debo hacer cada día. Pido por la salvación de amigos y extraños, por sanidad de las enfermedades, y por las necesidades espirituales y materiales del ministerio de la
Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo así como también por las necesidades de varios obreros y líderes de otras organizaciones cristianas y sus respectivos ministerios. Hago oración por nuestros líderes y por aquellos cuya autoridad está sobre nosotros. Inclusive pido por pequeños asuntos personales que sólo me conciernen a mí. ¡Y Dios responde!

Después, me gusta pasar todo el tiempo posible leyendo y meditando en la Palabra de Dios. A menudo me arrodillo en silencio antes de abrir mi Biblia y hablo con Dios. Le pido al Espíritu Santo, quien inspiró Sus escritos, a hacer que mi lectura sea significativa y edificante para mí.

Mientras leo, me detengo para agradecerle a Dios por Su salvación y por Su amorosa provisión, confieso todo pecado que haya en mi vida que la Biblia pudiera revelar, le pido la valentía y la fe que sus apóstoles mostraban y le agradezco por las nuevas ideas que provienen de su estrategia divina para alcanzar el mundo con las Buenas Nuevas de Su amor y perdón, por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Frecuentemente hago una pausa para orar por algunas verdades especiales o para apropiar alguna promesa.

Por la noche me arrodillo de nuevo para adorar a mi Señor, leo Su Palabra y le pregunto, "Señor, ¿hay algo en mí que te desagrada, algo que debo confesar?" Si el Espíritu Santo me revela algún pecado o debilidad, lo confieso y me apropio por fe de la victoria de Dios para mi vida. Así, yo sé que mis últimos pensamientos conscientes son del Señor, y que mis pensamientos subconscientes continuarán adorándolo toda la noche. Luego, cuando me levante, mis primeros pensamientos serán nuevamente para nuestro amado Señor.

Los grupos de oración también son fundamentales en la vida cristiana y, sin embargo, pocas reuniones son tan aburridas, tan poco atractivas y cansadoras como las de los típicos grupos de oración. La razón es sencilla. La mayoría de los cristianos involucrados en el grupo no pasan tiempo con Dios en adoración y en oración privada; consecuentemente, no tienen nada que decirle a Dios en público, excepto oraciones memorizadas aprendidas de otros cristianos, que han sido transmitidas de generación en generación.

Cuán emocionante es enseñar a otros a hablar con Dios en grupo, como si El verdaderamente estuviera presente, como en efecto lo estó. Esto permite una oración espontánea, dirigida por el Espíritu Santo, en la cual se eleva ante su presencia una alabanza o petición a la vez, conforme el Espíritu trae temas a la mente. Una buena manera de orar en los grupos pequeños, es orar por medio de pasajes favoritos de la Biblia, donde cada persona sigue versículo por versículo, y hace una oración de aproximadamente treinta segundos o menos. Pero hay tiempos especiales de oración ungida, dirigida por el Espíritu Santo, que pueden durar horas, que pueden parecer sólo minutos.

6.¿Qué se debe incluir en una oración?
En una oración se deben incluir siempre ciertos elementos básicos.

Sin embargo, esto es sólo una guía y no una secuencia rígida que usted deba seguir siempre en todas sus oraciones.

Consideremos cada una de estas palabras.

Adoración. Adorar a Dios es exaltarle y alabarle, honrarlo y entronizarlo en su corazón, su mente y con sus labios. La oración es a menudo confundida con un elemento vago y místico en la relación de una persona con un Dios santo al que hay que temerle. Pero la Palabra de Dios no enseña eso. Al contrario, ensena que Dios, nuestro Padre, desea tener comunión con sus Hijos.

La relación con su Padre Celestial debería ser de confianza, fe y obediencia absoluta. De igual modo, su oración debería expresar su confianza completa en El y reflejar su fe en que El lo escucha. Como resultado, su acercamiento a El será de adoración y alabanza con reverencia y temor respetuoso de amor y gratitud.

Leer Salmos de alabanza en voz alta y otras porciones similares de la Biblia puede enriquecer mucho su tiempo de oración. Un corazón frío e ingrato puede ser encendido pronto y la alabanza a Dios surgirá fácilmente.

Personalmente, me siento incómodo cuando se hace referencia a Dios como "el que está allá arriba," porque el Dios al cual adoro es Aquél al que también honro y reverencio. El es el Dios Omnipotente, santo, creador de todas las cosas. Sin embargo, yo me siento en perfecta libertad de abrirle mi corzaón - compartir las necesidades más íntimas del corazón, sabiendo que El no sólo es el Dios santo y omnipotente, sino también mi amoroso Padre celestial. El me ama más, me comprende mejor y cree más en mí, que cualquier otra persona en el mundo.

Yo hago mi oración en todas las postura imaginables: con los ojos abiertos o cerrados, mientras camino o cuando estoy acostado, audible y silenciosamente. Pero mi postura favorita es de rodillas. Lo primero que hago cuando me levanto por la mañana es arrodillarme y reconocer que el Señor Jesús tiene el control de mi vida, y agradecerle porque El me ama, y porque vive Su vida en y a través de mí en todo el poder de su resurrección y presencia. Yo le invito a continuar Su ministerio de "buscar y salvar a los perdidos" a través de mí, y a utilizarme como El quiera.

Confesión. El cristiano que necesita restaurar su comunión con Cristo debería comenzar con la confesión. El profeta Isaías declara:

He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

Si su oración habitual comienza con una devota adoración a Dios, el Espíritu Santo le revelará cualquier pecado en su vida que necesite ser confesado. Al percibir a Dios en Su pureza, Su santidad y Su amor, usted será consciente de su propio pecado y reconocerá que es indigno delante de El. Conforme el Espíritu Santo le revele sus pecados, usted deberá confesarlos.

Sea completamente transparente ante Dios. No utilice una máscara, ni ofrezca una actuación teatral. El ya lo sabe todo sobre usted. Por lo tanto, dígale exactamente cómo se siente. Si usted no se siente espiritual, dígaselo. Si su corazón está frío, confiéselo. Si ha sido desobediente, confiéselo y reciba Su perdón y limpieza, la cual restaurará su comunión con El.

Acción de gracias. Nada agrada más a Dios que la expresión consistente de su fe. Y no hay mejor forma de demostrar su fe que diciendo, "Gracias".

El escritor de Hebreos aclara que sin fe es imposible agradar a Dios. La Palabra de Dios ordena, "Dad gracias en todo", porque "esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús". No dar gracias, es desobedecer.

Si usted está lleno del Espíritu de Dios y reconoce que El lo conrola todo, puede agradecerle no sólo por las muchas bendiciones de cada día, sino también por los problemas y adversidades. El apóstol Santiago dice, "Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia". El apóstol Pablo escribe, "Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba, y la prueba, esperanza".

¿Puedo sugerirle que, en silencio, medite en todas sus bendiciones diarias, como por ejemplo, su salvación por conocer a Cristo, la seguridad de que sus pecados han sido perdonados, la oportunidad de servir a Cristo, la oportunidad de asistir a la escuela, su buena salud, su familia, por el trabajo, la comida y la ropa? Agradézcale a Dios por cada una de estas bendiciones.

Luego, haga una lista de cada problema, desilusión, dolor o adversidad que le preocupe, y agradézcale a Dios a pesar de todo, tal como se le ha ordenado. Dar gracias demuestra que usted realmente confía en Dios. Al expresar su fe usted agrada a Dios y le permite a El actuar en su favor; por el contrario, un espíritu de crítica, sin fe, desagrada a Dios y obstaculiza Sus esfuerzos para bendecir y enriquecer su vida y de usarla para Su gloria.

Súplica. Para muchos cristianos, la oración es como la vitrina de una tienda - pasan mucho tiempo mirando pero nunca compran nada. La súplica incluye peticiones por nuestra propias necesidades e intercesión por otros. Usted hace oración en forma general y también específica. El apóstol Pablo advierte:

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Conforme usted habla con Dios, haga oración para que su persona interior sea renovada y vivificada - que esté alerta y viva, dinámica, fresca, siempre sensible y capacitada por el Espíritu Santo. Haga oración por sus problemas, haga oración pidiendo sabiduría y guía, haga oración por fortaleza para resistir la tentacion, haga oracion por alivio en tiempo de tristeza - haga oración por todo. No hay nada demasiado grande, ni demasiado pequeño para no traerlo ante el Señor.

Luego ore por otras personas. Los cristianos a veces no nos damos cuenta de la importancia de la intercesión. El apóstol Pablo oraba continuamente por sus convertidos.

También les pedía que oraran por él. Usted debe orar por otros cristianos y también debe animarlos a orar por usted.

Permítame ilustrarle la importancia de la oración intercesora. En 1960, el levantamiento del pueblo Mau Mau sembró el terror en Kenya, Africa. En ese tiempo, los misioneros Matt y Lora Higgens tuvieron que conducir su auto a través del corazón del territorio Mau Mau, en su trayecto hacia Nairobi. Ellos sabían muy bien que los nacionales de ese país y misioneros, habían sido asesinados en forma violenta por los terroristas, precisamente en esa zona.

Una noche, aproximadamente a 30 kilómetros de Nairobi, su vehículo se averió. Matt trató en vano de reparar el vehículo en la oscuridad. Finalmente y con mucho temor, la pareja se encerró en el auto e intentaron dormir. Juntos recitaron el Salmo 4:8 en voz alta, "En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque sólo tú, Jehová, me haces vivir confiado".

Cuando se despertaron, Matt reparó el auto, y pronto llegaron a Nairobi. La semana siguiente, un pastor local les contó a los misioneros lo que había pasado mientras dormían. Tres terroristas se habian acercado al automóvil, con la intención de matarlos. Pero cuando los Mau Mau vieron a dieciséis hombres rodeando al automóvil, huyeron asustados.

Matt y Lora estaban emocionados - y sorprendidos. "¿cuáles dieciséis hombres?" se preguntaban.

WSemanas después, cuando regresaron a América, el resto de la historia salió a la luz cuando un amigo les preguntó, "¿han estado en peligro últimamente?"

Matt le contó sobre los Mau Mau, del problema con el auto y los dieciséis hombres. El amigo asintió emocionado. "El 23 de marzo," dijo, "Dios puso carga en mi corazón por ustedes. Llamé a varios hermanos de nuestra iglesia, y nos reunimos dieciséis en una oración de emergencia en su favor".

Sin lugar a dudas el cielo revelará las innumerables ocasiones en que Dios usó la oración intercesora para proteger a Su pueblo y adelantar Su reino.

Ore diariamente por su cónyuge, por sus hijos y por sus padres. Luego ore por sus amigos y por sus vecinos.

Ore por su pastor y por los misioneros. Ore por muchos otros crisitianos a quienes Dios les ha dado responsabilidades especiales. Ore por los presidentes y reyes y por todos aquellos que están en autoridad sobre usted.

Ore especialmente por la salvación de las almas, por las oportunidades diarias de presentar a otros a Cristo, por el ministerio del Espíritu Santo y por el cumplimiento de la Gran Comisión en nuestra generación. Comience con su universidad o comunidad. Ore y busque uno o más amigos cristianos que puedan ser sus compañeros de oración.

No subestime el poder de la oración intercesora por la salvación de las almas. Mis padres estuvieron casados por treinta y cinco años antes de que mi propio padre recibiera a Cristo. El amor que se tenían era fuerte, pero la indiferencia de mi padre al Señor debe haber sido un tremendo sufrimiento para mi madre y debe haberle costado muchas lágrimas. No obstante, ella perseveró en la oración por él, por mis hermanos y hermanas y por mí, hasta que finalmente comenzó a ver los resultados, y toda nuestra familia ha recibido a Cristo.

Yo oré por varios años para que mi novia, Vonette Zachary aceptara a Cristo. Cuando nos comprometimos, yo ya sabía que ella era la elegida de Dios para mí. Ella había sido muy activa en la iglesia desde su juventud, y yo di por hecho de que era cristiana. Sin embargo, conforme pasó el tiempo, me di cuenta de que Vonette era miembro de la iglesia pero probablemente no era cristiana. Las evidencias de que ella hubiera entregado su vida a Cristo eran muy pocas. Por lo tanto, yo oraba con ahínco por su salvación. Como había rendido mi vida al Señor antes de proponerle matrimonio a Vonette, estaba decidido a no casarme con una incrédula. Las dudas fueron en aumento y comencé a preguntarme si realmente era la voluntad de Dios para mí el casarme con esta joven hermosa y maravillosa, pero para quien Dios no era una realidad, aunque yo la amaba profundamente.

Luego, un día de verano, en un retiro cristiano al cual yo la invité, Vonette rindió su vida al Señor. Mis oraciones fueron contestadas; entonces fue cuando decidimos casarnos; y hemos pasado juntos más de cuatro décadas de bendiciones, en un matrimonio maravilloso cuyo centro es Cristo.

Por lo tanto, puedo identificarme con usted si es que está orando por un hijo, hija, cónyuge o amiga, y todavía no ha visto los resultados. Le animo a confiar en el tiempo de Dios. Aunque yo quería que Vonette recibiera a Cristo pronto, Dios prefirió esperar tres anos, un tiempo diferente y que lo glorificó grandemente. El es soberano y responderá a su oración en Su estilo especial, en Su tiempo más apropiado.

Yo le animo a recibir esta palabra especial de seguridad de parte de Dios; El desea salvar el alma de sus seres queridos, amigos o vecinos aun más que usted.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él crea no se pierda, mas tenga vida eterna.

El Señor no retarda su promesa, según algunos lo tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Sólo reclame la promesa de 1 Juan 5:14,15, Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que el nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. En ese sentido, ore por sus seres queridos y amigos con la confianza que El lo oirá y responderá su oración como él lo prometió.

El modelo de oración integrado por adoración, confesión, acción de gracias y súplica, ha ayudado a muchos cristianos a desarrollar una vida de oración de comunicación más abierta con su Dios y Padre amoroso.

  •  ¿Qué es orar? ¿Por qué la oración es importante?

  • ¿Por qué los pecados sin confesar son un obstáculo en su vida de oración?

  • ¿Qué elementos vitales de la oración se encuentran en Hechos 4:24-30?

  • ¿Qué elementos fundamentales de la oración incluyó Jesús en Su oración en San Juan 17?

  • ¿Cuál es el papel de la oración en la evangelización?

  • ¿Cómo explicaría los elementos del modelo de oración que Cristo dio a sus discípulos en San Mateo 6:9-13?

  • ¿Cuando debe usted orar? Es algún momento "mejor" que otro?

  • ¿Cuáles son las cuatro partes de la oración mencionadas en 1 Timoteo 2:1? Explique brevemente qué significa cada una de ellas.

Nombre 

Correo

 


PRECEDENTE PÁGINA | PRÓXIMA PÁGINA