¿Cómo puede esperar usted respuesta a sus oraciones? Se deben seguir cuatro imperativos: permanecer, pedir, creer y recibir. Detengámonos por algunos momentos en cada uno de ellos.

Permanecer. Jesús dijo que permanecer es la clave de una oración exitosa. "Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho". En otras palabras, si usted permanece en Cristo - si su vida está totalmente rendida a El y a Su Palabra, El permanece en usted y, por lo tanto, usted conoce Su voluntad - puede pedir lo que quiera porque su voluntad es hacer Su voluntad. Permanecer, es sencillamente vivir una vida de fe y obediencia en la plenitud del Espíritu Santo. Una vida rendida al Señorío de Cristo, sin pecados no confesados, y estando completamente a disposición de Dios.
Pedir. Si espera respuestas a sus oraciones, debe pedir. El apóstol Santiago dice: "No tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites."
Jesús dice, "Si algo pidiéreis en mi nombre, yo lo haré. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido".
En su Sermón del Monte, Jesús dijo, "Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá".
Los problemas sin resolver que hay en el mundo son tantos, que casi no se pueden contar. Hay personas que todavía están enfermas; las almas todavía no han sido alcanzadas para Cristo; hay gente mala que todavía ejerce poder financiero y político; y muchas injusticias continúan, ¡principalmente porque los hijos de Dios no piden!
Creer. Jesús prometió en Mateo 21:22, "Y todo lo que pidiéreis en oración, creyendo, lo recibiréis". Creer es la clave de la oración contestada. Pero, ¿cómo conseguir esa fe para creer? ¿debería usted alcanzar algún tipo de estado mental que en cierta forma se parezca a la fe? Por supuesto que no.
Dios no requiere que usted tenga mucha fe. Sencillamente debe tener fe en un gran Dios. Jesús dice:
Si tuviéreis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.
Santiago enseñó a pedir "con fe, no dudando nada" porque la persona de doble ánimo no puede esperar la respuesta de Dios a Sus oraciones.
Comprenda, lo importante es la calidad de la fe, no la cantidad.
La fe viene de Dios. No es tampoco algo que usted trata de adquirir por sí mismo. Sólo los que caminan en obediencia experimentan una vida de fe. Usted no puede estar en el trono de su vida y pretender orar con fe. Nunca encontrará usted una persona con mucha fe en un gran Dios, y que se rehúse a obedecer a Dios, Aquél en quien se le ha ordenado confiar.
El Espíritu Santo usa tres medios básicos para producir fe en la oración de una persona.
Primero, usa la Palabra de Dios. Conforme usted estudie la Biblia aprenderá más y más sobre el carácter de Dios - de Su amor, de Su sabiduría, de Su poder, de Sus obras y de Su soberanía. Mientras más conozca a Dios, mayor será su confianza en El. La "fe", escribe Pablo, "es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios".
Segundo, El utiliza la comunión con otros cristianos y muchas circunstancias y experiencias. Por ejemplo, su fe en Dios crece a medida que usted observa a un amigo que sea usado por Dios para llevar a otros a Cristo. Al compartirle su experiencia, ese testimonio lo impulsa a creer que Dios puede usarlo a usted también.
Tercero, El usa impresiones o convicciones fuertes. El apóstol Pablo nos dice en Filipenses 2:13, "Porque Dios es el que en vosotros produce asi el querer como el hacer, por su buena voluntad".
Por ejemplo, cinco estudiantes de secundaria comenzaron a sentir su responsabilidad ante Dios, a la luz de San Mateo 28:18-20. Cada uno de estos estudiantes se sintió impulsado a hacer una lista de tres amigos, a los que querían reclamar para Cristo. La primera semana se reunieron diariamente a orar para que esos amigos sintieran la necesidad de Dios. La segunda semana oraron para ser instrumentos de Dios. La tercera semana oraron por oportunidades para hablarles a sus amigos de Cristo. En esa última semana quince estudiantes recibieron al Salvador.
Recibir. Por fe, apropie las respuestas a sus oraciones. Si usted sabe que permanece en Cristo, es controlado por el Espíritu Santo y está orando de acuerdo con la Palabra y la voluntad de Dios, entonces puede estar seguro que Dios contestará su oración. Por lo tanto, prepárese para recibir la respuesta. Imagine que ya está recibiendo la respuesta a su pedido, y comience a dar gracias a Dios por eso.
En 1954, Roger Bannister rompió la marca de los cuatro minutos para correr una milla. Esta marca nunca había sido rota a lo largo de la historia, pero Bannister creyó que podía hacerlo. El desarrolló una imagen mental de sí mismo rompiendo el récord de los cuatro minutos para la milla, y así lo hizo. Desde 1954, cientos de otros atletas han superado la marca de cuatro minutos para la milla, sencillamente porque Roger Bannister comprobó que podía hacerlo.
Si una persona puede alcanzar el éxito tan sólo utilizando recursos humanos, ¿cuánto más podrá usted lograr, si deposita su fe en el Dios Omnipotente y si apropia Sus recursos sobrenaturales e inagotables?
Es sencillo. Todo lo que usted imagine vívidamente, desee ardientemente, crea sinceramente y lleve a cabo poniendo todo su entusiasmo, inevitablemente tiene que hacerse realidad - asumiendo, por supuesto, que hay base bíblica para eso.
Consideremos, por ejemplo, la Gran Comisión. Por muchos años, desde el memorable instante en que Dios me dio la visión de fundar este ministerio y la visión por el mundo, he quedado fuertemente convencido de que el Espíritu Santo quiere ver cumplida la Gran Comisión en esta generación. Como esa profunda impresión original que data desde 1951, he hecho de la Gran Comisión ha sido mi prioridad número uno, como una expresión de mi amor por el Señor y por mi deseo de obedecerle.
Yo he tenido un cuadro mental vívido de lo que requiere el cumplimiento de la Gran Comisión - saturar un mundo de más de seis mil millones de personas; discipular a decenas de millones; capacitar líderes clave provenientes de cada una de las 210 naciones y protectorados del mundo y usar todos los medios tecnológicos modernos - ciencias, radio, televisión, teléfono, FAX, computadoras, satélites, viajes en jet, material impreso y audiovisual en sus diversas formas - para comunicar el amor de Dios a nivel mundial.
Nuestra estrategia para cumplir esta meta se denomina Vida Nueva 2000. Los cristianos de América, de Europa y de más de 150 naciones alrededor del mundo son parte de este amplio plan para la evangelización mundial. Millones de creyentes de miles de iglesias, denominaciones, organizaciones y misiones, están unidos para conseguir que Vida Nueva 2000 sea una prioridad para sus ministerios de evangelización y discipulado a nivel local y en el extranjero. Veo claramente, con los ojos de la mente, un día en el futuro inmediato, cuando millones de personas en la tierra conocerán las grandes verdades sobre el amor de Dios y el perdón en Jesucristo y coronarán al Señor de señores. Yo sé que el cumplimiento de la Gran Comisión es la voluntad de Dios, porque es su mandato y el deseo de su corazón. Por ello yo anhelo ardientemente que eso suceda.
Además, creo sinceramente que la Gran Comisión se cumplirá porque es idea de Dios no del hombre. A mí me resultaría increíble que nuestro Señor nos haya dado ese mandato sin proveernos los recursos necesarios para cumplirlo.
Finalmente, debido a que lo imagino tan vívidamente, lo deseo ardientemente y creo con sinceridad en el cumplimiento de la Gran Comisión en mi generación, puedo actuar con entusiasmo en pro de esa meta, dándome por completo a la tarea y ayudando a movilizar a millones de personas hacia su cumplimiento.
Determine, sobre un fundamento bíblico claro, que quiere Dios que usted imagine vívidamente, desee ardientemente, crea sinceramente y actúe con gran entusiasmo para ayudar al cumplimiento de la Gran Comisión. Empierce pensando en su propia vida, en su hogar, su comunidad, su estado, su nación y el mundo por el cual usted está especialmente preocupado.
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