Puede ser que, además de su ministerio personal, Dios quiera que usted ore por el personal de las emisoras de radio o de televisión o el periódico, para que sean una influencia justa. Puede ser que El quiera que usted pida que un colegio, una universidad, una oficina, o una comunidad, o que toda persona dentro del radio de un kilómetro de su hogar, o que todo hogar de la ciudad entera, sea visitado personalmente por obreros capacitados que presenten a Cristo inteligentemente, en oración y amor.
Recuerde que, conforme usted se inclina en oración, está poniendo en acción una fuente de poder que puede cambiar el curso de la historia. El poder incomparable de Dios, Su amor, Su sabiduría y Su gracia están a su disposición, si tan sólo le cree a El y se lo pide. Recuerde siempre que Jesús prometió que usted haría los mismos milagros que El hizo, y aún mayores.
¿Se unirá a nosotros en una oración para que el Señor de la cosecha envíe cuatro millones de discípulos a trabajar junto con miles de iglesias locales de todas las denominaciones, y con otros movimientos y oraganizaciones que deseen ver cumplida la Gran Comisión en esta generación?
¿Orará también por un derramamiento poderoso del Espíritu Santo de Dios en el mundo entero, y por el dinero y los materiales necesarios para el cumplimiento de la tarea dada en la Gran Comisión?
La oración es el mayor privilegio de la vida cristiana y la fuente de poder más revolucionaria que el hombre haya conocido. Si usted toma seriamente las promesas de Dios y comienza a apropiar por fe, mediante la oración, todo lo que El le ha prometido, comenzarán los milagros en su camino, las multitudes serán conducidas a nuestro Señor Jesucristo. El mismo curso de la historia sería cambiado y usted estaría ayudando a cumplir la Gran Comisión durante su vida en este mundo.
Recuerde, Cómo puede usted orar con confianza es un concepto transferible. Usted puede dominarlo leyéndolo seis veces, y luego pasarlo a otros tal como nos lo ordena el Señor Jesucristo en San Mateo 28:20: "Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado". El Apóstol Pablo nos anima a nosotros a hacer lo mismo: "Lo que has oído de mi ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros".
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